Colegio Fasta Jesús de la Misericordia

La Fundación Nicolás Losano otorgó en 2006 su primera beca destinada a impulsar la creación de un gabinete informático en el Colegio Fasta Jesús de la Misericordia, del barrio San Cayetano de San Francisco.

Desde entonces el proyecto no sólo se concretó sino que creció y tuvo derivaciones con un marcado impacto en la comunidad.
El Colegio Fasta Jesús de la Misericordia fue el protagonista de la primera beca otorgada por la Fundación Nicolás Losano, en el año 2006. En aquella ocasión se impulsó la creación de un gabinete informático, que a su vez derivó en otras iniciativas con un marcado impacto comunitario.

Mirta Fernández, directora del nivel medio del establecimiento educativo de barrio San Cayetano de San Francisco, dijo que “en nuestro caso fue un doble desafío porque todo surgió en los años 2005 y 2006 cuando comenzamos con la apertura el ciclo de especialización (cuarto, quinto y sexto año) y contábamos con una sola computadora, entonces el objetivo ambicioso era la implementación de herramientas tecnológicas, fundamentales para la época que vivimos.

Presentamos la propuesta que fue aprobada por la Fundación Losano. Nuestro proyecto era incorporar nuevas computadoras, pero además la Fundación nos ayudó en la construcción de un aula digital”. Luego añadió: “El proyecto tiene tres etapas: la adecuada utilización de las computadoras con los alumnos y docentes, es decir alfabetizar científica y tecnológicamente; el taller de reciclado de computadora a cargo de los alumnos de sexto año, que funciona desde 2006 y ahí se reciben los equipos que los usuarios tienen en desuso; y la tercera etapa del proyecto tiene que ver con la institución abierta a la comunidad, y con el impacto del proyecto en la comunidad, siendo multiplicadores de esta propuesta, y consiste en la capacitación de padres y allegados al colegio.

Otro hecho para destacar es que para la apertura del taller de reciclaje, un docente se capacitó en Buenos Aires, en la Fundación Equidad, a la que llegamos gracias a la gestión realizada desde la Fundación Losano”. “El aporte que recibimos fue sumamente importante, y no se quedó en la ejecución del proyecto en 2006, sino que hay un acompañamiento permanente de la Fundación, estamos en contacto permanente, lo que deja en evidencia que esta iniciativa estrecha los lazos interinstitucionales”, dijo la profesora, y comentó que “en su momento ellos confiaron ampliamente en nosotros así que se generó una relación muy importante, porque lo que comenzamos en 2006 continuó gracias al seguimiento y acompañamiento de la Fundación, porque los logros se van a alcanzar cuando hay esfuerzos humanos con lazos fraternales de solidaridad y de trabajo mancomunado.

Así que desde nuestra comunidad solo podemos expresar nuestro agradecimiento por el aporte no solo económico sino afectivo, de acompañamiento que han tenido siempre, desde fines de 2005, cuando lo terminamos de implementar en 2006 hasta la actualidad, porque ese proyecto se concretó en aquellos años pero se sigue desarrollando”.